“El papa Francisco ha explicado que los pesebres colocados en las iglesias, en las casas particulares y en tantos lugares públicos son una invitación a ‘hacer un sitio a Dios en nuestra vida y en la sociedad, escondido en el rostro de tantas personas que están en condiciones de dificultad, de pobreza y de tribulación’.
“El pesebre y el árbol navideño -ha señalado además- forman un mensaje de esperanza y de amor, y ayudan a crear el clima natalicio favorable para vivir con fe el misterio del Nacimiento del Redentor, ‘venido a la tierra con sencillez y mansedumbre´.
“Dejémonos atraer -ha invitado- con ánimo de niños, delante del pesebre, porque allí se comprende la bondad de Dios y se contempla su misericordia, que se ha hecho carne humana para ablandar nuestras miradas.”
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